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Ya llegó el bebé

Por fin ha llegado el momento que tanto habías esperado: has tenido un bebé precioso y sano. Es normal que estés muy preocupada y que su relación experimente un cambio. Lo importante es tomarse las cosas con calma, que haya apoyo mutuo y ya veras que, en cuanto estés un tiempo con el bebe, será mas difícil imaginarse la vida sin el.

Para una madre, dar el pecho es la opción más natural de alimentar al bebé. Lo has hecho durante los últimos nueve meses, y no hay razón para que dejes de hacerlo ahora. Al principio, tus pechos producen una sustancia amarillenta llamada calostro. Contiene todos los nutrientes necesarios para su alimentación, y proporciona al bebé los anticuerpos que necesita contra cualquier enfermedad, ahora que no cuenta con la protección de tu útero. Lo normal es que unos tres días después del parto la leche sustituya al calostro, y ya establecerás una rutina para alimentar a tu bebé que te vaya bien a ti y a él.

Este contacto directo con el bebé es tu primera oportunidad para crear una unión: hay un contacto visual y físico por primera vez, y puedes hacerle entender la función protectora. Un recién nacido que tiene contacto con la madre tras el parto puede tener mayor apego que un bebé separado de la madre las primeras horas. Es conveniente dar el pecho al bebé. Estés donde estés, le puedes dar de comer en cualquier momento sin necesidad de esterilizar ningún objeto o preparar la comida. La estimulación de los pezones mientras se da el pecho al bebé favorece la liberación de oxitocina, que hace que el útero se contraiga y reduce el riesgo de sufrir pérdidas posparto abundantes.

Si decides darle el biberón a tu bebé, tendrás que hacerlo cada tres o cuatro horas después del parto. La gran ventaja de esta opción es que tu pareja también puede hacerlo, de modo que participaría de forma activa en el cuidado del bebé desde el primer día. Debes esterilizar cualquier objeto que utilices, y preparar un biberón nuevo cada vez que le des de comer. Puedes poner al bebé como si le estuvieras dando el pecho, ligeramente inclinado y aguantando la cabeza. Para asegurarte de que el bebé no trague aire mientras como, inclina el biberón hacia arriba hasta que su contenido llene por completo el cuello del biberón.

Un bebé que toma el biberón es más probable que trague aire que un bebé que toma el pecho. Esto hará que se sienta incómodo, por lo que debes intentar que eructe con frecuencia. Tienes tres opciones: ponlo encima de tu hombro y dale unos golpecitos suaves en la espalda, siéntalo inclinado ligeramente hacia delante, aguántalo con la palma de la mano y dale unos golpecitos suaves en la espalda o ponlo boca abajo en tu regazo y dale unos golpecitos suaves en la espalda

Durante la primera o las dos primeras semanas como mínimo, tu y tu pareja tendran la sensación de ir a contrarreloj para cuidar al recién nacido. Parece que aún no ha terminado de comer, y ya tienes que bañarlo, aún no se ha despertado de la siesta y ya tienes que cambiarlo. Este ciclo se repite una y otra vez y es agotador y, cuanto antes establezcas una rutina que te vaya bien, todo se normalizará.

Los bebes que toman biberón se adaptan a una rutina antes que los debes que toman el pecho, y comen cada tres o cuatro horas. Los que toman el pecho piden mas comida los primeros días y pueden pasar dos horas entre una comida y la siguiente. Por la noche, tu bebe se despertará como mínimo dos veces para comer.

Al principio, tu bebe dormirá entre una comida y otra y se despertará sólo si tiene mucho calor, mucho frío o hambre. Al pasar el tiempo se adaptará mejor a una rutina, y es importante que desde el principio marques una diferencia entre las rutinas de la noche y el día.

Al principio, el bebé llama tu atención con el llanto. Parecerá que siempre está llorando, pero pronto sabrás por el llanto si tiene hambre, está cansado, o solo incomodo.

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